Educación cooperativa para una juventud cocreadora del desarrollo
Este 24 de enero, Día Internacional de la Educación, la UNESCO pone el foco en las juventudes y refuerza la idea de que las personas jóvenes son cocreadoras de cambio y de oportunidades, y que la educación es un canal clave para hacer realidad su visión de futuro.
Las personas jóvenes de entre 15 y 24 años representan aproximadamente 1.200 millones a nivel mundial, lo que equivale aproximadamente al 16% de la población global. Este grupo desempeña un papel central en la construcción de un presente y un futuro más justo y sostenible, ya que los procesos de transformación social, económica y ambiental dependen en gran medida de su participación efectiva y de las oportunidades a las que puedan acceder.
En este escenario, las cooperativas no solo forman parte de esta dinámica, sino que se constituyen como actores clave de la transformación. La educación y las juventudes son pilares fundamentales del presente y del futuro del desarrollo global, y el movimiento cooperativo asume, desde su identidad y sus principios, una responsabilidad activa en la formación de nuevas generaciones, la ampliación de oportunidades y la construcción de sociedades más justas, democráticas y sostenibles.
El papel de las cooperativas en la educación:
En el compromiso cooperativo con la construcción de sociedades más justas y equitativas, la educación ocupa un lugar central y fundacional. No se trata únicamente de una herramienta instrumental ni de formación interna orientada al relevo generacional, sino de uno de los pilares históricos de la identidad cooperativa. Desde las primeras formulaciones de los principios cooperativos hasta sus sucesivas revisiones y actualizaciones por parte de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), la educación ha sido reconocida de manera constante como un principio esencial del cooperativismo.
La educación cooperativa, en este sentido, no solo transmite conocimientos técnicos, sino que promueve valores y prácticas que sostienen el modelo cooperativo: la solidaridad, la democracia, la equidad, la participación y la responsabilidad colectiva. Es a través de la educación que estos principios se encarnan, se actualizan y se proyectan en contextos cambiantes.
La educación cooperativa busca formar personas capaces de involucrarse activamente en la vida económica, social y comunitaria, fortaleciendo habilidades para el trabajo colectivo, la deliberación democrática y la construcción de soluciones compartidas frente a desafíos sociales, económicos y ambientales cada vez más complejos.
Ante problemáticas estructurales como la desigualdad, la precarización del empleo y la crisis climática, la educación cooperativa ofrece herramientas concretas para imaginar y poner en marcha alternativas orientadas al bienestar común, la sostenibilidad y el desarrollo con anclaje territorial.
Asimismo, la educación cooperativa se vincula de manera directa con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Al incorporar contenidos relacionados con el trabajo decente, la igualdad de género, la producción y el consumo responsables, la inclusión social y el desarrollo territorial, el cooperativismo propone una visión educativa plenamente alineada con las prioridades globales.
Experiencias regionales y aprendizajes compartidos
Educar en cooperativismo implica comprender que el desarrollo va más allá del crecimiento económico: involucra bienestar compartido, cohesión social y una perspectiva de largo plazo. Desde esta mirada, la educación cooperativa contribuye a la formación de ciudadanías críticas, comprometidas y capaces de incidir en la transformación de sus realidades.
En octubre de 2025, en el marco del Año Internacional de las Cooperativas proclamado por las Naciones Unidas, se realizó en Paraguay el evento regional “El modelo cooperativo: alimentando la educación y las generaciones futuras”, parte de la agenda oficial del AIC2025. Este encuentro puso en el centro el compromiso del cooperativismo con la educación como motor del desarrollo sostenible.
Los materiales y resultados de este evento pueden consultarse en la web del Año Internacional de las Cooperativas: https://aic2025americas.coop/recursos/recursos-academicos/evento-paraguay/
Durante el encuentro se compartieron experiencias de países como Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Puerto Rico, y Uruguay, donde se impulsan programas de educación cooperativa en ámbitos formales y no formales, con impactos significativos en las comunidades y en los sistemas educativos.
De manera complementaria, a lo largo del año se desarrolló un proceso regional de identificación y sistematización de iniciativas de educación cooperativa en distintos países de las Américas —entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Canadá, Ecuador, El Salvador y Puerto Rico—, que permitió visibilizar prácticas diversas, enfoques pedagógicos innovadores y aprendizajes compartidos.
Estas experiencias pueden consultarse en el espacio de educación cooperativa de Cooperativas de las Américas: https://aciamericas.coop/nuestro-trabajo/educacion/experiencias/
En el marco del Día Internacional de la Educación, la educación cooperativa reafirma que invertir en educación es invertir en el futuro de nuestras sociedades. Desde Cooperativas de las Américas se continúa promoviendo, sistematizando y difundiendo experiencias regionales que evidencian el impacto del cooperativismo en el ámbito educativo, fortaleciendo así su aporte a un desarrollo más justo, democrático y sostenible.









